Tipos de nariz
Giba dorsal prominente
En estos pacientes se corrigió una giba dorsal y se logró armonizar la forma y el tamaño de la nariz con la cara, con un excelente resultado.
El largo de la nariz debe guardar relación con la altura del paciente, los rasgos de la cara y el sexo.
La foto posoperatoria se hace preferentemente pasados los 6 meses de la intervención, para tener el resultado más definitivo.
En la evaluación se observa el perfil, la transición frente-nariz y la relación entre dorso y punta. Una giba puede ser ósea, cartilaginosa o mixta; esa distinción orienta la técnica de reducción y el grado de remodelación necesario.
El objetivo quirúrgico no es “aplanar” el dorso, sino obtener una línea dorsal coherente con el rostro y con un soporte suficiente para la vía aérea. Cuando corresponde, se asocian ajustes de punta o de base para mantener el equilibrio.
Después de la cirugía es habitual un edema que demora en resolverse. Por eso el resultado se interpreta con paciencia y con controles sucesivos, hasta que la forma se estabilice.
Antes y después
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